Señor
¿cómo hubiese sobrevivido?
tuve miedo
la finitud de mi existencia era
incompatible con la grandeza
y ansia de mi espíritu
¿qué miraste?
despojos de ilusión robada, oscurecidos
Señor
observaba la vida con pasión
pidiendo a gritos mi turno de vivirla
y en tu rostro estaba
el eterno enemigo de la maldad
sí, la maldad la conocía
la sed
Señor
lo más difícil del dolor
es su duelo
la estrecha puerta
a la saciedad desconocida
es su duelo
la estrecha puerta
a la saciedad desconocida
No comments:
Post a Comment